La gran mentira “Venimos a esta vida a sufrir”

El entrenamiento que recibimos desde pequeños es precisamente que la vida y el sufrimiento van unidos. Que venimos aquí a sufrir. Esto dejarme que os diga es totalmente incorrecto, es una gran mentira.

 

Dios no quiere sufrimiento para nadie. Dios quiere que todos, tú, yo y todos puesto que todos somos sus hijos seamos felices y nos ha dado absolutamente todo lo que nos hace falta para tener la felicidad completa. Nos ha entregado todo para que nuestra existencia sea una existencia de abundancia en todos los sentidos, no de carencias.

 

¿No nos creo DIOS a su imagen y semejanza?, entonces entiende que lo que el Padre es, tu eres. A su imagen y semejanza significa iguales, somos iguales. Y el Padre no es limitación y sufrimiento.

 

El Padre es amor, paz, armonía, abundancia, sabiduría, compasión, entendimiento, luz. El Padre lo es TODO. Ese TODO es tu ADN.

 

DIOS ha creado un universo perfecto para todos nosotros.

¿Acaso piensas que la creación de DIOS es imperfecta?,  ¿Que DIOS no sabe lo que está haciendo y deja sus creaciones a medias o mal terminadas?

 

Tú sabes muy bien que eso no es cierto, que DIOS nos ha creado perfectos y ha creado un universo perfecto a nuestro alrededor. Las limitaciones, el miedo, las carencias no son creación de DIOS, son nuestras creaciones.

 

Tú eres el que elijes un mundo de limitaciones y de negaciones o un mundo de armonía y abundancia total, de luz y de amor.

 

No hay recompensa en el sufrimiento por lo tanto no sigas sufriendo.

 

Hay crecimiento en el aprendizaje

Hay realización del Espíritu en la enseñanza.

Hay cumplimiento en el amor

Pero en el sufrimiento no hay nada, solo cargas para la mente y alejamiento de la esencia pura del Padre que es tu verdadero YO.

Medita sobre que limitaciones te tienen prisionero y reemplázalas por la armonía perfecta de tu PADRE. Respira profundamente y toma la luz divina, elimina para siempre las limitaciones de tu corazón, de tu mente y de tu vocabulario.

 

Tu eres el Mago

Cada ser humano vivimos una realidad creada por nosotros mismos y basada en las limitaciones de lo que hemos aprendido hasta ahora de nuestro entorno familiar y social.

¿Significa esto que lo que ves a tu alrededor no existe?

 

Pues en verdad solo existe mientras que tú decidas que exista. Todo lo que te rodea es una ilusión,  y solo se manifiesta como una realidad en tu vida mientras que tu mantengas la voluntad  de manifestar esa realidad  y en el momento que decidas manifestar una realidad diferente la circunstancia, obstáculo, o situación que tienes delante irá desapareciendo para dar paso a tu nueva creación, a tu nueva realidad.

 

Eres un mago

 

Cuando vamos a un espectáculo de magia, desde nuestros asientos todos los trucos de magia que vemos nos parecen total y absolutamente reales, sin embargo no lo son. Lo que estamos viendo es tan solo una ilusión.

 

De igual forma nosotros creamos nuestra realidad. Todos somos magos y creamos ilusiones que nos parecen totalmente reales, pero no lo son.

 

Ya sé que es difícil creer que las experiencias y circunstancias que nos rodean no son más que un espejismo sin embargo es así. La realidad que vivimos en cada momento no es más que el resultado de nuestras intenciones, nuestros pensamientos, sentimientos, nuestras acciones y reacciones. Esto significa que esa es precisamente la realidad, la fábrica de tu realidad, lo que tienes a tu alrededor no es más que una simple consecuencia.

 

Igual que en los trucos de magia, el truco en si es una ilusión, sin embargo el mago que está realizando ese truco es real y es el mago el que decide lo que va a sacar del sombrero ese día, un conejo, una paloma, un ramo de flores o una serpiente.

 

La realidad está en tu interior, el exterior es tan solo una consecuencia

 

La realidad que tan absoluta percibimos a nuestro alrededor no es ni tan real, ni tan absoluta. Lo único real eres tú y desde esa realidad que eres TU, creas y proyectas unas circunstancias determinadas de acuerdo a tus intenciones, pensamientos, sentimientos, acciones y reacciones.

 

¿Crees que no puedes encontrar un trabajo mejor?, no lo encontraras entonces, esa es la realidad que estas creando y es la realidad que se materializara en tu vida.

 

¿Crees que la verdadera felicidad no existe?, no serás feliz puesto que esa es la realidad que estas creando.

 

¿Crees que todos los hombres son malos?, todos los que se crucen en tu camino lo serán para ti, eso es lo que veras en ellos, la parte negativa, el reflejo de la realidad que tu estas creando.

 

¿Crees que si no has estudiado una carrera universitaria no tienes oportunidades? Seguro que no las tendrás, ya lo has decidido.

 

¿Crees que la vida es dura?, sin ningún lugar a dudas lo será para ti pues esa es la realidad que estas creando y afirmando diariamente.

 

Nos creemos tanto “la realidad” que nos rodea que llegamos a creer que nosotros somos esa realidad. Dejamos de ser los magos que deciden conscientemente que van a sacar del sombrero para convertirnos en el conejo. Creemos que somos “la realidad” que vivimos, cuando “la realidad” que vivimos es tan solo una consecuencia de lo que nuestra fabrica de realidades, nuestras intenciones, pensamientos, emociones, acciones y reacciones están fabricando.

 

El presente, requisito imprescindible

Ya os he comentado en muchas ocasiones la importancia de definir claramente nuestras intenciones y mantener nuestros pensamientos, emociones y creencias en armonía para transformar nuestras vidas y lograr el verdadero éxito.

 

Sin embargo en esta formula falta un ingrediente fundamental que es el uso consciente del presente. El presente es la única porción de tiempo que te permite tomar una acción. Es un regalo que no siempre apreciamos y que en muchas ocasiones desperdiciamos anclados en experiencias del pasado o proyectando nuestros miedos y dudas sobre el futuro.

 

Una vez que este segundo que estas viviendo ahora pase, ya formara parte de tu pasado y habrás desperdiciado la maravillosa y genuina oportunidad de usarlo para tu beneficio.

 

El pasado ya no existe en tiempo ni en espacio. La experiencia en si ya no existe, lo único que forman parte de tu presente son las emociones que esas experiencias te han dejado y es únicamente en el presente donde puedes transformar y eliminar cualquier emoción negativa de tu pasado.

 

Igualmente el futuro no existe y aun así también desperdiciamos gran parte de nuestro presente proyectando miedos y dudas, imaginándonos todo lo negativo que “puede pasar” y haciendo uso así de nuestro presente para atraer justamente lo que no queremos en nuestras vidas.

 

La vida es una sucesión de ahora, ahora, ahora, ahora. No podemos vivir sino ahora, no podemos tomar una acción sino ahora, no podemos ser felices sino ahora, ahora, ahora. El presente, ese ahora, es un tesoro, un milagro. ¿Cómo estas tu utilizando tu presente?

 

Es muy común escuchar

Seré feliz cuando…….

Estaré tranquilo cuando……..

Seria diferente si yo hubiera……

 

El presente es tu oportunidad para ser feliz, para transformar tu vida, para realizar tus metas. Cuenta tus bendiciones ahora, da gracias por todo lo que tienes, por todo lo que eres ahora y se consciente de este regalo maravilloso que tienes, el presente.

 

Vivir tu presente anclado en el pasado o con miedos sobre el futuro es como estar sentado en una estación viendo cómo pasan los trenes, uno detrás del otro, esperando a que uno de ellos pare para subirte y comenzar el viaje que siempre has deseado. No sigas esperando en la estación, levántate, súbete al tren de tu vida y disfruta de tu viaje ahora, ahora, ahora.

Mañana cambiaré mi Vida

Pero que bien nos viene pensar que siempre estará allí ese mañana en el podremos realizar todos los cambios que no queremos hacer hoy. Que podremos asumir todas esas responsabilidades que no queremos asumir hoy.

 

Las responsabilidades con nosotros mismos, las responsabilidades con todo lo relacionado con nuestros asuntos materiales y las responsabilidades con los que nos rodean.

 

Mañana comenzaré la dieta

Mañana comeré más saludable

Mañana me ocuparé de poner mis cuentas en orden

Mañana dedicare tiempo para trazar mis metas

Mañana haré las llamadas a mis clientes

Mañana dedicare más tiempo a mis hijos

Mañana me dedicare más tiempo a mi mismo, a meditar, a conocer quien soy y para donde voy

Mañana, mañana, mañana, mañana…….

 

 

Chispas que acaban en incendios

 

Cuando no asumimos nuestras responsabilidades hoy, automáticamente las estamos convirtiendo en lecciones. Lecciones que tarde o temprano tendremos que aprender y asumir, con el grado de sufrimiento que nosotros mismos decidamos.

 

Lo que hoy es tan solo una pequeña chispa, una responsabilidad que debemos manejar sin mayor trascendencia, mañana se habrá convertido en un pequeño incendio y a medida que dejemos pasar mas tiempo mayor será el incendio y mayor será el esfuerzo que nos tomara resolver lo que llego a nuestra vida como una simple responsabilidad y que nosotros hemos convertido en una lección.

 

 

Disciplina ¡Cuánto nos cuesta!

 

Disciplina es una palabra que conlleva una energía de acción. En algunas ocasiones esta acción consiste en hacer algo y en otras ocasiones esta acción consiste en no hacer algo.

 

La falta de disciplina es precisamente lo que nos lleva a apoyarnos en ese mañana, que nos lleva al infinito de la “no acción” y nos deja con un presente de simple reacción.

 

Y no es en realidad una carencia de disciplina, ya que todos contamos con esta herramienta, es mas bien el anquilosamiento de esta herramienta tan poderosa por falta de ejercitarla.

 

Generación Microondas

 

Alguien me comentaba hace poco que vivimos en la generación microondas. Después de analizarlo también os daréis cuenta que cierto es esto.

 

Nos hemos acostumbrado a la gratificación instantánea en todos los aspectos de nuestras vidas. Esperamos resultados inmediatos, todo rápido, todo instantáneo.

 

Ya no tenemos que arar el campo, plantar la semilla, regarla, cuidarla, mimarla, esperar a que germine, mirar al cielo y pedir por la lluvia y el sol que den vida a ese tallo que florece y dar gracias a Dios por ese tomate que después de dos meses de esfuerzo y espera nos estamos comiendo.

 

Ahora todo es mucho más fácil. Te subes en tu coche, te vas al supermercado esperando encontrar un sitio para aparcar en la misma puerta si es posible, compras los tomates, los llevas a casa y después te quejas porque saben a plástico.

 

Todas estas facilidades que nos ofrece la tecnología y en general la sociedad en la que vivimos nos ha llevado a ir perdiendo cada vez mas el hermoso y necesario habito de la disciplina.

 

Disciplina con nosotros mismos

Disciplina con nuestros asuntos materiales

Disciplina con nuestros pensamientos

Disciplina con nuestras emociones

Disciplina con nuestro crecimiento y desarrollo espiritual

 

Y de nada sirve todo lo que ya sabemos y todo lo que aprenderemos sino ejercitamos la disciplina de ponerlo en práctica en nuestras vidas HOY.

 

 

El ejercicio de la disciplina

 

Pongamos manos a la obra y comencemos como si de una tabla de ejercicio se tratase a ejercitar nuestra disciplina día a día, momento a momento.

 

Comienza esa dieta hoy

Pon esos documentos en orden hoy

Haz esa llamada que tienes pendiente desde hace tiempo hoy

Medita y dedícale tiempo a conocer quien tu eres hoy

Y da gracias por todo lo que tienes y todo lo que eres hoy.

 

 

Todos tenemos miedos que superar

Todos tenemos miedo, cada uno de nosotros tenemos nuestra propia colección de miedos que guardamos celosamente. Los ocultamos para que los demás crean que no somos débiles. No te dejes engañar por las apariencias, por la falsa realidad y pienses que tu eres el único que tienes un pasado, que eres el único que tienes  miedo al futuro, que eres el único que tienes que superar diferentes lecciones en este caminar. No creas nunca que eres el único,  todos y cada unos de nosotros tenemos miedos ya que si no los tuviésemos  no estaríamos aquí, en la escuelita de la vida.

 

 

No te compliques con el jueguito de los juicios

 

No te juzgues a ti mismo, simplemente entiende que estamos aprendiendo, todos estamos aprendiendo, cada día es una nueva oportunidad para aprender y esto en si es maravilloso. Todos aprendemos día a día a superar, a ir desechando todos esos miedos que nosotros mismos creamos, aprendemos día a día a conocernos a nosotros mismos, a conocer a aquel que  reside detrás del muro de las limitaciones y verdaderamente te digo eres un ser único, perfecto y maravilloso.

Somos descendientes reyes y nos comportamos como mendigos, mendigando sentimientos, amor, bienes materiales, atención, comprensión. TODO nos pertenece, no estamos creados en base a carencias o imperfecciones.

 

 

Hemos sido creados a Imagen y Semejanza de DIOS

DIOS no ha creado la enfermedad, la envidia, el odio, la mentira, el rencor, todo esto no es más que el resultado de nuestra energía mal empleada, de nuestras intenciones mal dirigidas, de nuestros pensamientos y sentimientos confundidos y llenos de miedos. Todo lo que no sea perfección completa no es creación de DIOS, es creación nuestra. Nada puede salir de DIOS que no sea amor puro, perfección total y completa armonía.

DIOS nos lo ha dado todo pero nos comportamos como niños mal criados despreciando todo lo que somos y todo lo que tenemos, enrabietándonos cada vez que pedimos algo y no lo conseguimos sin llegar a entender que nuestras lagrimas y nuestra rabieta no nos dejan ver que lo que estamos pidiendo ya lo tenemos.

 

Con destino pero no predestinados

Todos tenemos un destino, estamos en esta rueda eterna e infinita con un propósito, con una misión.

 

Nuestro destino es igual que una bola de plastilina que nos entregaron cuando entramos en esta experiencia material. Esta bola de plastilina no tiene forma, nosotros decidimos que forma vamos a darle.

 

Entonces si tenemos un destino y sin embargo depende de nosotros que hacer con él. Tenemos una misión y un propósito, pero no estamos predestinados en el cómo, cuándo o hasta incluso si vamos a cumplir con esta misión.

 

Con esta bola de plastilina podemos crear lo que se nos antoje, y si no nos gusta la figurita que hayamos moldeado podemos amasar de nuevo la plastilina y volver a crear y crear y crear.

 

El medio de transporte y la velocidad

 

En este viaje fascinante en el que todos estamos embarcados no solo elegimos que forma le vamos a dar a nuestro destino, sino que además decidimos que medio de transporte vamos a utilizar y a qué velocidad nos vamos a mover.

 

Imagínate que debemos llegar de Miami a New York. Hay muchos medios diferentes para llegar a nuestro destino. Podemos ir andando, en coche, en camión, en tren o en burro. Una vez que hayamos decidido el medio de transporte también decimos a qué velocidad vamos a avanzar con él  y que paradas vamos a realizar en el camino.

 

También podemos decidir cambiar de medio de transporte y de velocidad en cualquier punto del camino.

 

Esto significa que con cada decisión que tomamos vamos cambiando la forma a nuestra figurita de plastilina, y vamos cambiando de medio de transporte y de velocidad.

 

El tejido universal

 

La energía universal es la materia prima de la que todo y todos estamos creados. Es una energía neutra en un estado de perfección y de fuerza pura.

El universo esta creado en total abundancia. No hay límites en la manifestación de esta abundancia y en el poder de la energía universal.

El trabajo del universo es el de dar y nuestro trabajo el de recibir y a pesar de que el universo nunca falla en su trabajo de dar no se puede decir lo mismo de nosotros en el trabajo que nos corresponde que es el de recibir.

 

 

Donde va Vicente, donde va la gente

 

Nuestra ignorancia de nuestra verdadera identidad, de la energía universal, y del poder que todos tenemos nos lleva a limitarnos a imitar lo que vemos a nuestro alrededor. Imitamos lo que vemos a nuestro alrededor limitaciones y carencias. Imitamos la falta de amor, de comprensión, la falta de dinero y de oportunidades, la falta de perdón y entendimiento.

Nos ensenan desde pequeños a desarrollar el miedo, a seguir las limitaciones de nuestras familias y de la sociedad en general. No nos han ensenado que somos seres de luz, seres espirituales con poder, amor y sabiduría ilimitados. Estamos sometidos a una contaminación energética que nos refuerza constantemente estos miedos que desde pequeños hemos aprendido. Me estoy refiriendo al miedo a ser juzgados, al miedo a fracasar, al miedo a ser rechazados, al miedo a no ser aceptados, al miedo a equivocarse, al miedo a no ser suficientemente buenos para algo, al miedo a no saber, al miedo a perder cosas materiales o personas, al miedo a no alcanzar nuestras metas,  al miedo a la soledad, al miedo a la enfermedad, al miedo a la muerte, al miedo de perder el control de nuestras vidas, miedo al futuro, miedo del pasado. Ese miedo que en resumen es una negación a nuestro poder, nuestra sabiduría, nuestros talentos.

Tenemos que amarnos a nosotros mismos

Tenemos que amarnos a nosotros mismos, para poder aprender de nuestros propios errores. Sin embargo no sirve cualquier tipo de amor, solo desde el amor incondicional e infinito de nuestro PADRE podemos aprobar las asignaturas. El amor que nosotros conocemos es el amor condicionado, el amor de mendigo y es el que aplicamos no solo en los demás sino también en nosotros mismos y desde este amor de mendigo no podemos aprender a ser reyes.

 

Nos creamos una serie de expectativas de nosotros mismos y nos queremos en la medida que cumplamos con las expectativas que nosotros mismos nos hemos impuesto. Debemos de terminar la carrera, conseguir un buen trabajo, tener una buena casa, un matrimonio perfecto, unos hijos perfectos, unos amigos que nos acepten y nos adoren y nos queremos en la medida que conseguimos llenar estas expectativas y si no conseguimos terminar la carrera entonces en vez de querernos nos consideramos unos fracasados, y si no tenemos un matrimonio perfecto en vez de querernos nos sentimos inmensamente miserables, y si no tenemos unos hijos perfectos en vez de querernos nos sentimos culpables por haber fallado en su educación.

 

Este tipo de amor condicionado no nos permite aprender de nuestros errores puesto que es un amor que está limitado a la condición y si la condición no se cumple el amor no existe. Es un amor que no entiende sino que castiga inmediatamente cuando se ha fallado en el objetivo, cuando se ha cometido un error. Desde esta perspectiva no somos capaces de ver la enseñanza de la experiencia vivida pues nos limita únicamente al resultado.

 

El amor de nuestro PADRE por el contrario es un amor que existe sin condición alguna. Debemos de aprender del amor de nuestro PADRE, debemos de aprender a querernos sin condiciones, debemos de aprender de este amor que es sabio y que comprende que solo estamos aprendiendo y que parte de nuestro aprendizaje implica que vamos a equivocarnos, a cometer errores y que estas experiencias no tienen otro objetivo más que el de ensenarnos a parecernos cada vez más a nuestro PADRE, ensenarnos a que un día seamos una expresión pura de lo que SO
MOS, seres de luz creados a Imagen y Semejanza de nuestro PADRE.

 

La vida, el periodo de tiempo comprendido en lo que llamamos una vida es en sí una oportunidad toda ella para que aprendamos a llegar a esa libertad, para conocernos a nosotros mismos y no tener que buscar en otros, o en el exterior lo que ya tenemos dentro de nosotros mismos. Para no tener que pretender ser lo que ya SOMOS y siempre hemos sido. Una oportunidad para aprender a expresar el amor, la sabiduría y el poder de DIOS, para re-nacer como lo que somos hijos de nuestro PADRE creados a su Imagen y Semejanza.

 

Creer en nosotros

Dios nos creo a todos perfectos, puesto que nos creo a su imagen y semejanza. El es perfecto, por lo tanto todos nosotros también lo somos. También nos dio el libre albedrío,  podemos elegir siempre y de hecho lo hacemos, en la mayoría de los casos sin ser conscientes de que somos nosotros los que elegimos. Cada segundo que vivimos tomamos nuevas decisiones que van dando forma a nuestras vidas, a nuestra realidad.

Es mas fácil responsabilizar de lo que pasa en nuestras vidas a los que nos rodean, sobre todo si esas decisiones no han sido acertadas y nos han ocasionado tristezas y sufrimientos, hasta incluso muchas veces responsabilizamos a Dios por lo que nos sucede, -Dios porque me tiene que pasar esto a mi, que he hecho yo para merecerme esto, o Dios porque me mandas este castigo.

Que ceguera la nuestra, Dios no quiere mas que bien para nosotros, y somos nosotros los que tomamos todas y cada una de las decisiones en nuestras vidas.

Lo cierto es que nosotros, todos y cada uno de nosotros somos los únicos responsables de las decisiones buenas o malas que tomamos. Somos los únicos responsables de la realidad que vivimos.

Materializamos segundo a segundo nuestra propia realidad, y cada uno vivimos la realidad que elegimos. Es mucho mas cómodo pensar que simplemente somos marionetas de un destino que nosotros no marcamos, victimas de los que nos rodean y de una fuerza suprema que nos castiga. Claro que es más fácil porque de esta forma no tenemos que afrontar, ni asumir ninguna responsabilidad. Sin embargo esto no es cierto. Si de alguien somos victimas es de nosotros mismos, de nuestro miedo, de nuestras dudas, de nuestra falta de fe, de nuestra falta de confianza en esa perfección en la que todos fuimos creados.

Decide creer y confiar en DIOS en tu PADRE. Dale gracias por cada experiencia de tu día a día porque aunque algunas de esas experiencias son muy difíciles, no son mas que grandes lecciones que nos ayudan a crecer, a vencer el miedo, a dejar de ser victimas de nosotros mismos. Pídele ayuda a tu PADRE para poder  ver el camino, para que te ayude a aprender la lección que hay detrás de cada experiencia que vives.

Expresa con tu voz, con tus palabras la realidad que quieres para ti, utiliza tus pensamientos como verdaderas herramientas para transformar en realidades tangibles tus deseos y entrégate a tu PADRE para que tu corazón y tus sentimientos acompañen a cada momento el compás del amor universal y eterno de DIOS.

Gracias a la Vida

Recordáis la canción de Violeta Parra, “Gracias a la Vida”?

 

La mayoría de los días tenemos ese sentimiento de que nos falta algo, algo que ese día queremos conseguir, queremos solucionar, queremos recibir.

 

Estos sentimientos de carencia ya sabemos que solo existen en nuestra percepción puesto que el universo no tiene carencia ninguna, y también es verdad que concentramos mucha de nuestra energía en estas carencias que percibimos en nuestras vidas, bien sean materiales, de salud, de dinero, emocionales, de relaciones, etc.

 

Y sin embargo que poca energía dedicamos a dar gracias, y como decía la canción de Violeta Parra, “gracias a la vida que me ha dado tanto”, y ni siquiera somos realmente conscientes de lo muchísimo que nos ha dado la vida y que nos sigue dando todos los días.

 

 

Gracias por este momento

 

La semana pasada estuve conversando con una maravillosa amiga que hace dos anos tuvo un problema de salud bastante grave que la mantuvo en coma durante unos meses y muy cerca de la muerte. Y en nuestra conversación me comentaba que desde que salio del hospital comenzó a apreciar y a agradecer cosas que antes de su experiencia no apreciaba como nos pasa a la inmensa mayoría de nosotros.

 

Gracias por estar viva, gracias por respirar, gracias por poder caminar, gracias por estar conduciendo mi coche, gracias por ver un amanecer, gracias por la belleza de una flor, gracias por poder admirar la belleza del cielo, gracias a Dios por el milagro de mi vida.

 

Todo esto me comentaba mi amiga con lágrimas en los ojos y no de tristeza sino de la alegría tan inmensa de poder apreciar todos estos pequeños-grandes detalles cada momento de su existencia.

 

Me dejo recapacitando en cuanta de nuestra energía empleamos en patalear por lo que no tenemos y que poca energía utilizamos en agradecer y por lo tanto en apreciar todo lo que tenemos tanto en nuestro interior como en el exterior.

 

 

¿Por qué tenemos que perder algo para comenzar a apreciarlo?

 

Nuestro adolescente interior que es nuestro ego asume como todos los adolescentes que todo se lo merece, que no debe agradecer nada puesto que no es un regalo y un acto de bondad de Dios lo que recibe diariamente sino mas bien un derecho que a nadie debe de agradecer.

 

Este adolescente que todos llevamos dentro esta centrado únicamente en lo que no tiene, en lo que otros no le han dado, en las personas que han fallado en cumplir sus expectativas, en el capricho que ese día le apetece, en quien le llevo la contraria ayer, en no tener en ese momento todo lo que quiere y como el lo quiere.

 

 

Es importante rebasar la barrera de nuestro ego

 

Es muy importante que rebasemos la barrera de nuestro ego para mirar nuestra existencia desde la perspectiva de nuestro Yo Superior. Desde esa parte de nosotros que puede ver mas allá de las limitaciones que ese día hayamos escogido vivir. Esa parte de nosotros que desde el amor puro en la que fue creada puede decir, GRACIAS.

 

Gracias a la vida

Gracias por las risas

Gracias por las lágrimas que me han ayudado a aprender

Gracias a mis amigos

Gracias a mis enemigos

Gracias por un nuevo amanecer

Gracias por cada bocanada de aire que me da la vida

Gracias por el día y gracias por la noche

Gracias porque puedo caminar y puedo hacer camino

Gracias porque puedo ver y admirar Dios mío las maravillas que has creado

Gracias a Dios

 

 

Gracias a todos vosotros hermanos del alma por compartir este maravilloso viaje que es la vida conmigo.

La quietud también es movimiento

Damos muchas vueltas sin llegar a ningún sitio. Y es que la mayoría de las veces no sabemos donde nos dirigimos, sin embargo sentimos ese impulso de movernos de hacer algo “productivo”. Cuando seguimos en movimiento sin tener claro nuestro rumbo lo que conseguimos es simplemente dar vueltas en círculos para llegar una y otra vez al mismo punto de partida. Esto nos genera frustración, cansancio a todos los niveles y un sentimiento de impotencia tremendo.

 

Para avanzar en la vida debemos comprender que la quietud también es movimiento. Que en algunas ocasiones avanzamos mas cuando en esa quietud dedicamos tiempo para encontrar las respuestas dentro de nosotros mismos, encontrar ese rumbo que es único para todos y cada uno de nosotros.

 

El hacer simplemente no necesariamente significa un avance en nuestras vidas y en ocasiones hasta incluso nos puede suponer un retroceso, un desgaste inútil de nuestra energía.

 

La clave no esta en hacer, sino en hacer lo correcto, en el momento correcto y de la forma correcta. Esto nos lleva a obtener unos resultados absolutamente increíbles con el uso preciso y contundente de nuestra energía.

 

¿Como saber que es lo correcto, cual es el momento correcto y la forma correcta?

 

Todas estas respuestas solo las podemos hallar en nuestro interior. ¿Es fácil?, pues no exactamente, ya que no estamos entrenados y acostumbrados a acudir a ese espacio sagrado en nuestro interior donde reside nuestra semilla divina, donde reside toda nuestra sabiduría, nuestro amor, nuestra fuerza y nuestro poder, para hallar las respuestas a todos los interrogantes en nuestras vidas. Y aun mas difícil puede resultar confiar en las respuestas que recibimos de esa llama sagrada e incandescente que nuestros sentidos físicos no pueden ver ni tocar.

 

La famosa intuición

 

Claro sabemos de la intuición, de esas sensaciones, de esas advertencias y guía que nos llega de nuestro interior, sin embargo ¿cuantas veces escuchamos y nos dejamos guiar por esta “vocecita”  de la intuición?, ¿Cuántas veces nuestra intuición nos dice no hagas esto y la ignoramos para acabar escalabrados?

 

En nuestro interior reside eso que tanto buscamos fuera. DIOS, la sabiduría, el amor y el poder perfectos de DIOS. Y nosotros seguimos complicándonos la vida dando vueltas, buscando quien somos y cual es nuestro camino en el firmamento de la vida. Seguimos caminando como mendigos sin llegar a realizar que somos reyes.