¡Que clase de pregunta!

 

La mayoría vamos a contestar que si tenemos fe. Por supuesto que tenemos fe. Sin embargo debemos de meditar un poco en que clase de fe tenemos o creemos que tenemos. Este análisis podemos hacerlo contestando a unas simples preguntas.

 

Cuando tienes un problema y le pides a tu PADRE que te ayude a solucionarlo;

 

¿Sientes que el problema ya no te pertenece, ya no piensas en el? o ¿por el contrario acabando tu oración sigues preocupado,  y a la mañana siguiente sigues pensando en tu problema con dudas y miedo, y cuando te llama un familiar o un amigo le cuentas lo horrible de tu problema y sigues preocupado día tras día?

 

¿Sientes miedo cuando piensas en el futuro, en que pasara el día de mañana?

 

¿Sientes que no puedes superar ciertas cosas que te pasan o han pasado?

 

¿Te desesperas cuando un problema en tu vida no se resuelve rápidamente?

 

Medita en las respuestas a estas preguntas.

 

Lo cierto del caso es que la FE no es más que un ejercicio de amor hacia nuestro PADRE. Y también es cierto que muchas veces le queremos mucho de palabra pero no lo demostramos con nuestros pensamientos, sentimientos y acciones.

 

Mas bien decimos, “mira PADRE yo te entrego este problema para que me ayudes  y me traigas la solución que sea mejor para mi, pero por si acaso déjame que yo siga vigilando que me siga preocupando no vaya a ser que TU no seas capaz de resolverlo, o estés muy ocupado ahora y no tengas tiempo para mi, o vaya usted a saber.

 

¿Que clase de Fe es la que tenemos entonces? Si te quiero PADRE, te quiero mucho y no es que no me fíe de TI, de que tu eres todo AMOR, que eres TODOPODEROSO, que tu LUZ reina por sobre todas las cosas, no, no creas que no confió en TI, yo solo me preocupo por el futuro, por la solución de mis problemas por si acaso tu fallas, yo que soy una hormiga sin ti.

 

Con este tipo de FE a medias lo único que conseguimos es que nuestro PADRE no pueda realizar mas milagros en nuestras vidas, y ¿sabéis porque?

 

No porque no quiera es que NO LE DEJAMOS.

 

Nos empeñamos en seguir aferrados a nuestros problemas, en vez de soltar nuestras cargas y aferrarnos a la seguridad absoluta de que nuestro Padre nunca nos abandonara.

 

El Universo esta creado, igual que todos y cada uno de nosotros en bases a una perfección absoluta, sin embargo esta perfección no se puede manifestar en nuestras vidas siempre y cuando nosotros sigamos agarrados a la imperfección que hemos creado.

 

Si es verdad que la fe mueve montanas, pero debe de ser una fe completa y absoluta. Las dudas y el miedo actúan como una barrera inmensa que impide que la ayuda que tanto pedimos a Dios llegue a nuestras vidas.

 

El único obstáculo entre la perfección en nuestras vidas, para la solución de nuestros problemas somos nosotros mismos, nuestros propios miedos, dudas, nuestra falta de confianza en el poder que todos tenemos dentro de nosotros.

 

Una fe a medias, traerá resultados a medias. Fe absoluta traerá una lluvia de milagros a tu vida.

 

Solo tu puedes tomar la decisión de que realidad quieres. ¿Quieres resultados a medias o quieres que los milagros se sucedan en tu vida?

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