Es una ley universal y se aplica en ti y en todo lo que te rodea. No puedes dar de lo que no tienes. Una parra nunca te va a dar ciruelas y un ciruelo nunca te dará uvas. Esto que se ve tan claro con lo que pasa en el exterior con las cosas que podemos ver y tocar, es lo mismo que sucede con nuestras emociones, nuestros pensamientos con quienes somos. No puedes dar un amor que no tienes, no puedes da una comprensión que no tienes.

 

El responsable de que vivamos un espejismo constante es el miedo.

 

El responsable es claramente el miedo. El miedo es un enemigo al que no sabemos hacer frente y nos entorpece la visión de lo verdadero, creando una neblina en nuestra mente y nuestras emociones que nos tienen cautivos viviendo una ilusión. Dejándonos solo imaginar lo que existe al otro lado de la neblina. Ese es precisamente el plan maestro del miedo, no permitir nuestro progreso. Y para conseguir su objetivo nos rodea con su niebla de dudas, de inseguridades, de rechazo, de fracaso.

 

No hay mejor medicina para disipar esta niebla que la oración, la meditación, la conversación con tu Yo Superior, con DIOS. Ya sabemos que no podemos ofrecer a los demás mas de lo que nos podemos ofrecer a nosotros mismos, por tanto es importante comenzar a disipar esa niebla de miedo para comenzar a vivir como seres de luz y de amor que somos creados a Imagen y Semejanza de nuestro CREADOR.

 

Cuanto mas estrecha sea la relación con tu Yo Superior, mas se extiende tu entendimiento y conocimiento de tu propia naturaleza. Cuanto mas brilla tu verdadera esencia en tu interior, la esencia pura de amor, la niebla del miedo, la niebla que te mantiene cautivo se va disipando hasta desaparecer por completo. En ese momento eres libre. En ese momento eres un reflejo de DIOS.

 

Cuando oramos y conversamos con DIOS le pedimos que nos proteja de cualquier situación negativa, de cualquier persona que no tenga buenas intenciones para con nosotros, sin embargo se nos olvida pedirle a nuestro PADRE que nos proteja de nosotros mismos, que nos proteja de nuestra propia ignorancia, de nuestra propia soberbia, de nuestro propio egoísmo, de nuestros miedos. Y es solo mediante el amor divino que podemos derrumbar todas las barreras del miedo en nuestro interior, es solo mediante el amor divino que podemos llegar a ser libres.

 

El poder del SER y de la existencia divina traspasa la simple mirada de una vida. La simpleza de nuestra comprensión esta reducida a un periodo de tiempo que por su extensión es ridículo en la magnitud de la eternidad. Y te recuerdo que DIOS nos creo como seres eternos, y aun sabiéndolo nunca llegamos a entenderlo. Si tan solo pudiésemos traspasar esa ridícula barrera de lo finito, desaparecerían instantáneamente nuestros límites de compresión.

 

Hay que nacer para morirse, pero hay que SER para nacer. El nacimiento no es el comienzo es tan solo una continuidad de nuestro ETERNO SER y la muerte no es el final sino una transición de nuestro ETERNO SER.

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